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Tuesday, March 1, 2011

Trece años de espera



Trece años de espera



Cuando fui niña yo vivía con mi madre y mis hermanos, era la segunda de 5 hermanos y todos eran hombres. Viví en una cuidad al norte de Perú llamada Trujillo.
Un día a la edad de 7 años, recuerdo que fui a hacer unos mandados que mi madre me había ordenado. Saliendo del condominio donde vivíamos, note un camión de mudanzas, me asombré y me acerque a ver quien se había mudado a alguno de esos departamentos que estaban en venta.

Como mi madre me dijo que no tardara, fui corriendo a la tienda donde vendían los abarrotes para el almuerzo. Al regreso me volví a acercar al camión para ver quienes eran, cuando de pronto noté a unos niños como de mi edad que estaban jugando en el patio del condominio. Me acerqué a ellos para que me pudiesen ver y así yo también pudiera verlos. Eran unos parecidos a españoles, blancos como la leche y con los cabellos castaños que brillaban con la luz del sol.

Con el tiempo mi madre ya se había vuelto a casar y nos mudamos a Lima, los deje de ver por un año y medio. Ambos crecimos física y mentalmente, y cuando regresé lo noté. Ya teníamos cada uno como diez años algo así, jugábamos mucho andábamos todo el día por la calle o hablando de cosas que no le encontrábamos sentido, mas que todo mi amistad era muy grande con Jorge Pablo. Él era el mas grande y tan solo me llevaba unos meses de edad.

Con el tiempo ya no se trataba de un juego de niños. Cada uno estaba enamorado de alguien más o sentía cosas a las que le llamábamos extrañas por alguien mas. Nos contábamos todos nuestros secretos, llorábamos juntos pero también nos reíamos. Jorge era el mejor amigo de mi hermano mayor pero también el mío. Nos habíamos acostumbrado a la vida juntos y no pensábamos que quizás algún día nos íbamos a separar por cosas que el destino esconde bajo la almohada.

Cuando cumplí 12 años, me comencé a dar cuenta de muchas cosas que me pasaban cada vez que estaba con él a solas o cuando nos abrazábamos por el frío me sentía extraña, muy confundida y no entendía por qué. Un día por la noche comenzamos a hablar de cosas que nos sucedían y él me comento que sentía algo que no comprendía por mí. Yo también le dije lo mismo y en ese momento solos nos reímos y nos pusimos rojos como el tomate o como la sangre viva.

Otra vez salimos de Trujillo, de nuevo a vivir a Lima, así pasaron los años y cumplí 14. Era una adolescente extrovertida, ya comenzaba a salir a fiestas en casa, los chicos en la escuela me llamaban la atención. En conclusión ya me sentía una pequeña mujer.

Él vino. Jorge llegó a Lima y nos visitó en nuestra casa de chorrillos. Yo sólo me asombré de verlo así, estaba lindo y algo cambiado pero con la sonrisa de siempre y con esos chistes que no tenían sentido pero le producían dolores de estomago a alguien por tanta risa. Los tres días que se quedo en mi casa no hablamos mucho, sentíamos algo de vergüenza, pues ya no teníamos esa confianza de siempre pero sí me comento que se iba a España a con su madre porque aquí en Perú no les iba muy bien, yo sólo me sorprendí pero no me daba cuenta que me estaba muriendo por dentro, que mi corazón ya lloraba su adiós y que mi alma perdía las esperanzas de volver a tenerlo.

El ultimo día que estuvo aquí, esperó que todos se vayan a dormir y luego se fue para mi cuarto y me despertó. Fuimos a la sala y comenzamos a hablar, me dijo que en los casi tres años sin verme había entendido el significado de una palabra y que ahora no tenia temor de decírmela… “Te amo y quiero que me esperes, porque quiero casarme contigo cuando seamos grandes y quiero que tu corazón lo guardes solo para mí”.

Quería hacer corta esta historia pero es así como conocí a la persona a la que hasta el día de hoy amo. Yo ahora vivo en España junto con él, estoy apunto de cumplir 21 años y con esta historia quiero que las personas que lean se den cuenta de que el amor no es algo pasajero. El amor es profundo y para que éste sea duradero tiene que ser del amor verdadero, a base de confianza y mucha comunicación. Apenas tengo un año viviendo en Barcelona y todos esos años que he vivido en mi país lo he querido a pesar de tener otras relaciones con otras personas, pero yo siempre le quise y gracias a él me siento una persona mejor, porque su cariño me hace grande y sobre todo… me hace feliz.

(Anónimo)

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